De estas cosas que de paso por el centro de Madrid, se nos ocurrió repetir en un sitio donde hacen unas pizzas bastante aceptables. En esta segunda ocasión nada más sentarnos la camarera nos trajo una especie de aperitivo junto con la bebida que habíamos pedido mientras se preparaban nuestras dos pizzas, una tortilla de verduras con unos trozos de pan frito en una cesta. La sorpresa vino a la hora de pagar, pues estos trocitos milimétricos de tortilla nos los cobraron a dos euros en la cuenta, es decir nos trajeron algo que no habíamos pedido sin decirnos que no era una tapa regalo de la casa.
Esta especie de costumbre, con mucha cara dura que lo mismo va encaminada a paliar el tema de la crísis a costa de nuestros bolsillos como consumidores y clientes, y siempre al margen de la polémica que suscita también el tema del pan que en algunos sitios lo suelen cobrar a parte, vienen haciéndola actualmente muchos sitios de toda España. Te dejan las cosas a ver si picas para luego cobrártelas bien al final en la cuenta, desde aceitunas, berenjenas, o tortilla que no llega a ser ni un pincho tan siquiera, como sucedió en este caso. Y el precio oscila normalmente desde los dos a tres euros de clavo, según el sitio.
Con lo cual os recomiendo que si os hacen esto, preguntéis antes si es regalo de la casa o bien un aperitivo que no habéis pedido pero que luego os cobrarán al final, para que podáis decidir al menos si os apetece comerlo y pagarlo, o no.



















