Se posó esta mañana a plena luz del día (en Madrid), en nuestra ventana. Se podían ver perfectamente las manchas blancas que le caracterizan y que tiene repartidas por patas y abdomen; sin embargo debido a la incidencia de la luz y donde andaba situado, las fotos del mismo en el cristal no salieron nada bien como podéis ver:

Cuando tratamos de atraparlo salió volando a una velocidad tremenda como si fuese una avispa, no se inmutaba ni por la presencia de arañas. Da la impresión de ser mucho más fuerte y resistente que los mosquitos tradicionales a los que estamos acostumbrados hasta el momento.
El problema es que la zona a pesar del frio y la cantidad de pájaros, insectos, libélulas y arácnidos, le puede proporcionar un hábitat muy favorable para extenderse rápidamente debido a zonas húmedas, huecos de árboles, estanques, depuradoras y fuentes. Esperemos que no sea así, y que el que hemos visto se trate de un caso aislado o de una pequeña avanzadilla que quede diezmada mediante las heladas del invierno y los depredadores naturales.
De todas formas no fue el único insecto que trató de colarse en casa:












