La araña que sale en la foto pertenece a la tercera generación arácnida. La primera murió a manos de una avispa alfarera pero no sin antes dejar descendencia (creo que os puse algunas fotos mucho tiempo atrás envolviendo en seda a una presa). La segunda (mucho más práctica en temas de supervivencia) por causas naturales.

Según lo que he ido observando, las habilidades e ingenio van aumentando de generación en generación. La primera sólo tenía una telaraña, la segunda hizo dos además de un almacén y buscó un refugio seguro para ponerse a salvo de avispas y otros depredadores. Esta última tiene 4 telarañas que mantiene a diferentes horas, y cambia constantemente de refugio para estar a salvo también de depredadores. De todas las telarañas tiene una que parece ser su favorita (la que véis en la imagen), es la que le provee de abundante alimento y al tiempo la mantiene fresca (ya que ahí da menos el sol). Por la madrugada se la puede ver reparando la tela (sobre todo después de la lluvia y el viento), también limpiándola y quitando restos de plumas, trozos de plantas y cadáveres de antiguas presas. Lo curioso es la forma de construcción, hace el círculo clásico en algunos lugares y también volúmenes tridimensionales para que agarre bien en los recovecos y no se destruya a la primera de cambio por el viento o cualquier otro factor externo.

Tenemos casi un acuerdo escrito, ella tiene su hueco y yo se lo respeto. A cambio no entra en casa, librándome de mosquitos y otros insectos parásitos que dañan a mis plantas. Se que a mucha gente le dan repelús o no les hacen gracia estos animales, pero son muy necesarios y beneficiosos para regular las poblaciones de insectos, contribuyendo al equilibrio del ecosistema.

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