Semejante a una calima, fue envolviendo a Madrid mientras aumentaba la sensación térmica y los ciudadanos padecían los efectos del bochorno. El cielo estaba muy cerrado y de un color gris plomizo. Ya de noche comenzaron a escucharse en el instante previo a la tormenta, los aullidos del viento acompañados por relámpagos y truenos, para proseguir con un buen chaparrón que pillaron de sorpresa a muchos madrileños. Hoy se espera algo similar, son tormentas de fuerte aparato eléctrico con lo cual se recomienda mantener las debidas precauciones (no refugiarse debajo de árboles o vallas metálicas, etc etc).

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Nubes de hoy:

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