Ayer martes, entre una tarde y noche, bastante fría y lluviosa. Las 9 de la noche, la calle prácticamente vacía debido al mal tiempo y al partido de fútbol. A un lado de la misma, un cartón con dos perrillos agazapados con los ojos tristes aguantando el frío y la lluvia como si fuesen estatuas o actores involuntarios de una dramática escena teatral. Al otro lado, debajo de la marquesina del Corte Inglés, el mendigo sin escrúpulos que los había colocado allí para arrancarle unas monedas a los viandantes y que cada cierto tiempo renueva el plantel. Los de ayer eran pequeños, aunque a lo largo del año se pueden ver perros de diferentes razas, tamaños y colores, manteniendo el negocio. La policía nacional y sobre todo la municipal pasando por la calle en coche y a pie, sin inmutarse ni intervenir. Seguramente porque saben que de hacerlo, quizás sea todavía peor el destino que corrererían estos maltrechos e improvisados actores.

Y es que a día de hoy en España, nos queda mucho camino por andar en lo referente a disponer de una legislación uniforme, reformada, mejorada. Y mediante la cual, matar o maltratar a animales o personas, no siga saliendo tan barato como en la actualidad. Como de costumbre a los políticos parece darles igual lo que piensen los ciudadanos, viven en un estrato, realidad, o mundo completamente diferente.

Os dejo aquí, un enlace que leí hace tiempo sobre el mismo tema de mendigos y perros.