Ayer a punto de caer la noche escuchamos unos gritos extraños de nuestra amiga “gritoncilla”, la simpática golondrina que todos los años anida encima de nuestra ventana hasta el otoño. Pensando que le había ocurrido algo a la peluchilla nos asomamos para ver que pasaba, y este fue el resultado imprevisto:

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Un pillado de estilo prensa rosa de “gritoncilla” y el novio, haciendo uso de la madre naturaleza. Ya sabiendo que estaba bien, no quisimos molestar más a la pareja.