El hueco dejado por la especie anterior (posiblemente diezmada este verano por las avispas), ha sido ocupado rápidamente por otra diferente como podéis ver en la imagen.
Esta nueva inquilina tiene extremidades mucho más largas aunque el cuerpo central es mucho más pequeño. También segrega más seda a la hora de realizar telarañas y son de un mayor índice de viscosidad.
Además de todo lo que sudamos últimamente debido a los 40 grados a pie de calle en Madrid, en los parques se pueden ver hasta mirlos tumbados sobre el cesped con las alas desplegadas como si se echasen una siesta. Lo mismo se aplica para perros, gatos, y otros animales, hace calor para todo el mundo o al menos esa es la sensación térmica elevada que tenemos la mayoría de los seres vivos.
En el caso de nuestra amiga la araña (doña Tecla III), ha mudado recientemente la piel, también está eliminando a la competencia (arañas más jóvenes y pequeñas que tratan de hacerse con su negocio). Suelen acercarse a robarle las presas enredadas en la telaraña principal, y por cosas de la vida terminan perdiéndola (las arañas son caníbales por eso no es recomendable poner nunca a dos juntas). También puede ser que algún macho poco experimentado haya tratado de arrimarse demasiado y con el calor llegan menos insectos a la tela y el hambre aprieta.
En la primera imagen se puede ver una muda, en las restantes preparando la despensa y alimentándose:

La araña que sale en la foto pertenece a la tercera generación arácnida. La primera murió a manos de una avispa alfarera pero no sin antes dejar descendencia (creo que os puse algunas fotos mucho tiempo atrás envolviendo en seda a una presa). La segunda (mucho más práctica en temas de supervivencia) por causas naturales.
Según lo que he ido observando, las habilidades e ingenio van aumentando de generación en generación. La primera sólo tenía una telaraña, la segunda hizo dos además de un almacén y buscó un refugio seguro para ponerse a salvo de avispas y otros depredadores. Esta última tiene 4 telarañas que mantiene a diferentes horas, y cambia constantemente de refugio para estar a salvo también de depredadores. De todas las telarañas tiene una que parece ser su favorita (la que véis en la imagen), es la que le provee de abundante alimento y al tiempo la mantiene fresca (ya que ahí da menos el sol). Por la madrugada se la puede ver reparando la tela (sobre todo después de la lluvia y el viento), también limpiándola y quitando restos de plumas, trozos de plantas y cadáveres de antiguas presas. Lo curioso es la forma de construcción, hace el círculo clásico en algunos lugares y también volúmenes tridimensionales para que agarre bien en los recovecos y no se destruya a la primera de cambio por el viento o cualquier otro factor externo.
Tenemos casi un acuerdo escrito, ella tiene su hueco y yo se lo respeto. A cambio no entra en casa, librándome de mosquitos y otros insectos parásitos que dañan a mis plantas. Se que a mucha gente le dan repelús o no les hacen gracia estos animales, pero son muy necesarios y beneficiosos para regular las poblaciones de insectos, contribuyendo al equilibrio del ecosistema.

















