Es triste tener que ver a estos animales y a muchos otros, haciendo números circenses en sitios similares para sobrevivir. Seres vivos acostumbrados a la libertad y hacer miles de millas al día metidos en cubículos reducidos, porque la dañina mano del hombre los está conduciendo a la extinción. Sólo hay que ver sus ojos, lo dicen todo.

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Para que os déis cuenta de la conciencia ecológica - medioambiental humana actual en muchos sitios, que considero va a la par con la cultura propia adquirida: La gente que estaba cerca de nuestro sitio en el delfinario no quería ver realmente a estos animales, ni le importaban sus características fisonómicas, ni la forma de vida por llamarlo de alguna manera que llevan. A pesar de que la presentación sobre los delfines a penas duró unos pocos minutos, únicamente los querían ver haciendo números circenses y acrobacias mientras se hinchaban de patatas fritas y palomitas; lo demás les daba todo igual. Esto se resume perfectamente en lo que llegamos a escuchar: “venga que hagan algo que nos aburrimos…” (lo mismo pensarían que esto era como el juego del delfín ecco para la playstation).