Personalmente me ha gustado mucho, si podéis ir más de un día mucho mejor de esta forma veréis la expo con más tranquilidad y de paso podéis visitar también la ciudad de Zaragoza. En la propia estación y en diversos puntos de información turística os facilitarán planos, líneas de autobuses e incluso información sobre tarjetas descuento que sirven para visitar museos y obtener diferentes descuentos en espectáculos, etc etc.
Como se inauguró el sábado 14 de junio hay cosas que todavía están sin terminar, posiblemente a consecuencia de las inundaciones de semanas anteriores o algún tipo de retraso en la ejecución de algunas obras, pero son muy pocas. La gente suele visitar primero el acuario, el pabellón de España y otros como el alemán o el japonés. Están representados casi los cinco continentes.
Podéis adquirir un pasaporte para que luego os lo sellen en cada pabellón que visitéis. A diversas horas se realizan cabalgatas y espectáculos aéreos por las calles de la expo (la fura dels baus, etc) y conciertos, algunos en el anfiteatro, en la orilla del río, otros en locales en los que os podéis sentar para tomar algo y disfrutar de la actuación.
En el aspecto negativo y en base a las quejas que llegué a oír, os comento que hay que hacer colas casi para todo, a pesar de haber comprado entrada y de que íbamos en grupo por una agencia de viajes tuvimos que esperar como si acabásemos de comprar la entrada allí mismo, por lo visto se han dado casos de falsificaciones en las entradas y obligan a que el responsable aporte la factura para validarlas, son como una especie de folio impreso, yo me esperaba una tarjeta de plástico inteligente más pequeña y manejable, o algo similar, pero no.
La comida no está muy allá y no es muy variada. Aunque existen merenderos y puntos de venta de comida en el recinto pude ver a mucha gente con su propia comida. La botella de agua cuesta un euro y medio, y otros refrescos un poco más de dos euros. Las máquinas dan algún que otro problema con las monedas y el cajón que no termina de cerrar correctamente, sin embargo en algunos puntos tienen a gente encargada para ayudar a obtenerlas e informar a los visitantes.
La gente se pega literalente por conseguir un trozo de sitio a la sombra, aunque han instalado unos ítems con ventilación muchas meses no están completamente a la sombra porque falta una techumbre o sombrajo, y el agua de las fuentes no termina de refrescar todo lo que debiera, a lo anterior hay que sumar un calor tremendo ya que pega mucho el sol, con lo cual se hace imprescindible llevar una gorra o sombrero de paja. Los merenderos están repartidos en diversos puntos del recinto, muchos de ellos yendo hacia la zona del río, hay incluso merenderos por la zona de las Comunidades Autónomas, en la parte de abajo del todo.
En el pabellón de Qatar se está muy fresquito y diponéis de una jaima para reposar mientras os hacéis unas fotos, también os invitarán a un té y podréis hacerle foto al personal encargado con el traje típico e incluso os regalarán en un cartón, vuestro nombre escrito en árabe.
Los maños geniales, pero de vez en cuando se daba con algún energúmeno o energúmena con poca o nula educación intentando colarse, dando codazos y empujones o incluso quejándose por todo, con lo cual armaos de paciencia para pasar lo mejor posible el día y que nadie os eche basura. Contrastando con familias alemanas y de otros países europeos bastante educadas y agradables.
El sistema de reserva rápida (un sistema que permite reservar la visita a un pabellón en una hora mediante la entrada, y hasta que no pase la hora no se puede volver a reservar de nuevo) no era plenamente funcional, se dió el caso de gente que esperó casi 40 minutos para realizar reserva y luego al llegar al pabellón que fuera tuvieron que esperar de nuevo otros 40 o 50 minutos, con lo cual no se puede ver todo, han intentado agilizar la estancia de la gente en los pabellones para que no se apalanquen y todo el mundo pueda visitar el mayor número posible. Debida a la gran afluencia, el acuario y el pabellón de España sólo se podían visitar ya al día siguiente con lo cual nos quedamos con ganas de verlo. Cuando llegamos el sábado era el día de Bulgaria, suelen cerrar el pabellón durante unas horas para prepararlo, cada día le toca a un país participante. Si podéis visitad la expo entre semana mejor que en fin de semana, hay menos aglomeraciones.
Es recomendable llevar crema protectora del factor adecuado y sobre todo una botella de agua, podéis incluso rellenarla en las fuentes que hay en la proximidad del río. La gente se quejaba también de lo lejos que quedaban algunas papeleras y fuentes, pero yo creo que se debió a una mala planificación porque te facilitan un plano del recinto con el que te puedes orientar y localizar cualquier servicio o pabellón. Lo que no pudimos ver fueron los barcos que iban a poner para navegar por el río del estilo de los que hay en Amsterdam o en París, pero ecológicos.
El pabellón puente al igual que otras construcciones del recinto es una auténtica joya de arquitectura, parece una mezcla entre la nave de seaquest (que tenía forma de ballena), y una espacial de otras series de ciencia ficción. Por dentro tiene unas formas muy curiosas y permite ver el río desde sus ventanas.
Poneos cómodos, sobre todo en lo referente a ropa y calzado, hace mucho calor y se anda bastante. A grandes rasgos diría que esta expo es algo diferente de la de Sevilla 92 (aquella fue quizás más espectacular y esta es un poco más sencilla), pero tiene mucho encanto, sobre todo si tenéis la posibilidad de alojaros en la ciudad durante unos días.
Expo Zaragoza 2008: 1 2 3 4 5